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The other week I went on a pilgrimage up a mountain– along with 30,000 other younger pilgrims. Mountains are special places. In the Old Testament, God often appears on mountains. Jesus frequently went to pray in the mountains. He was transfigured, in the presence of some apostles on a mountain.

I tramped up the mountain with Manuel, an 18 year-old I’d just met. He too had a long stride so we walked together. As we trudged up the mountain speaking about many things Manuel told me he “wasn’t very religious”. And we did chat quite a lot about sport and relationships. A group of young women even asked for “our” photo – but I took the photo and they didn’t object! They really didn’t want a photo of me! It is true we also spoke of God and faith in our conversation.

We reached the top of the mountain – where there is a large statue of Christ the King. I noticed in the Chapel, where exposition was taking place, Manuel was deep in prayer. While it was a pilgrimage, the act of hiking up a mountain and meeting other young people and conversing about mundane topics weren’t particularly religious acts. However Manuel and I were both touched by God.

We see similar events in the life of Jesus. Take the call of Simon, James and John in Luke’s Gospel (Lk 5:1-11). They weren’t in the synagogue. They weren’t in the midst of prayer. They were fishing! They were working. The encounter with the person of Jesus takes place in the midst of an ordinary day-to-day event.

The Lord speaks to us in everyday moments too. God isn’t limited to church – or to our prayer time. It doesn’t matter where we are or what we are doing. Most probably he’ll speak to us in the ordinary, day-to-day, mundane moments. We just need to open our hearts to God’s voice.

ESPAÑOL 

Hace unas semanas fui como peregrino a una montaña – ¡en compañía de 30,000 jóvenes! Las montañas son lugares especiales. Dios aparece frecuentemente en las montañas en el Antiguo Testamento. Y Jesús solía rezar en las montañas. Fue transfigurado en presencia de algunos de sus apóstoles en la montaña.

Subí con un chico de 18 años llamado Manuel. Recién nos conocemos. El caminaba igual de rápido así que subimos juntos conversando de muchas cosas. Me contó que no es muy religioso. Y por cierto platicamos mucho sobre deportes y relaciones de novios. Un grupo de chicas nos pidió una foto con “nosotros”, pero yo saque la foto y ¡no se quejaron que no estuve en la foto! ¡Efectivamente no quisieron una foto mío! Pero es cierto en la trayectoria Manuel y yo conversamos de Dios también.

Llegamos a la cima de la montaña, donde esta erigida una estatua grande de Cristo Rey. Me fije que en la capilla donde estaba expuesto el Santísimo, Manuel se perdió en oración profunda. Es cierto que era una peregrinación, pero los actos de caminar por una montaña, conocer otra gente, y conversar sobre temas mundanas no eran particularmente muy religiosos. Pero tanto Miguel y un servidor sentimos conmovidos por Dios.

Vemos algo parecido en la vida de Jesús. Por ejemplo ve la llamada de Simón, de Juan y de Santiago en el evangelio de Lucas (Lc 5:1-11). No estuvieron dentro de la sinagoga. No estuvieron rezando. ¡Estuvieron pescando! Estuvieron trabajando. El encuentro con la persona de Jesús toma lugar en medio de un contexto mundano.

El Señor nos habla en momentos ordinarios también. Dios no se limita a la iglesia – o a nuestros momentos de oración. No importa donde estamos o lo que estamos haciendo. Lo más probable es que Dios nos hable en los momentos  ordinarios y mundanos. Solamente hace falta que abramos nuestros corazones a la voz de Dios.

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