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2014-10-27_16-27-43

CREATION
Here is the second video of the series “5 Minutes with the Bible” by Yvan Mathieu, sm. Today’s theme is “Creation” (Genesis 1,1-2,4a) In the beginning God created the heavens and the earth. What does it mean? Did God create from nothing? What do the 7 days of the creation story mean? What is the role of human beings in creation as a whole? Have a look, and enjoy the video. The video is in English but subtitles are available in SPANISH, FRENCH, PORTUGUESE AND ITALIAN … Please go to “settings” at the bottom of the video to choose the language.

LA CREACIÓN

Aquí el segundo video de la serie “5 minutos con la Biblia” de Yvan Mathieu, sm. Hoy con el tema de LA CREACIÓN (Génesis 1,1-2,4a). En el principio Dios creo el cielo y la tierra…..  ¿Qué significa esto? ¿Dios creo las cosas de la nada? ¿Qué significan los 7 días del relato de la creación? ¿Cuál es el papel del ser humano en esto? Échale un vistazo y disfruta del video!! El video es originalmente en Inglés, pero son los subtítulos disponibles en español, français, portugués e italiano… Por favor, vaya a la configuración en la parte inferior del video para la elección de su propia lengua.

La Criação

Aqui, o segundo vídeo da série “5 minutos com a Bíblia” Yvan Mathieu, sm. Hoje, o tema da criação (Gênesis 1,1-2,4a). No princípio, Deus criou o céu ea terra ….. O que isso significa Deus criou as coisas do nada? O que fazem os sete dias da conta da criação? Qual é o papel dos seres humanos neste? Confira e aproveite o vídeo !! O vídeo é originalmente em Inglês, mas as legendas estão disponíveis em Espanhol, Francês, Português e Italiano … Por favor, vá para as configurações na parte inferior do vídeo para escolher a tradução na sua própria língua.

Il Creato

Ecco il secondo video nella serie “5 minuti con la Bibbia” Yvan Mathieu, sm. Oggi il tema della creazione (Genesi 1,1-2,4a). In principio Dio creò il cielo e la terra ….. Ciò significa Dio ha creato le cose dal nulla? Che cosa fanno i sette giorni del racconto della creazione? Qual è il ruolo degli esseri umani in questo? Check out e godetevi il video !!Il video originale è in inglese, ma sono disponibili i sottotitoli in: SPAGNOLO, FRANCESE, PORTOGHESE E ITALIANO. Per favore, vai nelle impostazioni che trovi nella parte inferiore del video e scegli la lingua che preferisci.

Le Création

Voici la deuxième vidéo de la série “5 minutes avec la Bible” Yvan Mathieu, sm. Aujourd’hui, le thème de la création (Genèse 1,1-2,4a). Au commencement, Dieu créa le ciel et la terre ….. Ce que cela signifie Dieu at-il créer des choses à partir de rien? Qu’est-ce que les sept jours de la création du compte? Quel est le rôle des êtres humains dans cette? Check out et profiter de la vidéo !!La vidéo est en anglais, mais des sous-titres sont disponibles dans les langues suivantes : français, espagnol, portugais et italien…  Allez voir les paramètres (settings) sous la vidéo pour choisir votre langue.


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sinodo-panoramica

 

Querid@s amig@s MYI:

Creo que no podría ser de otra forma. Hoy abrimos un paréntesis a nuestros blogers para publicar el discurso del Papa Francisco al cierre del SINODO EXTRAORDINARIO DE LOS OBISPOS SOBRE LA FAMILIA. Ha sido una experiencia preciosa: experiencia de Iglesia, de diálogo, de diversidad, de fidelidad y apertura. Estoy seguro que muchos han seguido noticias sobre el sínodo. Hoy en MYI queremos invitarlos a leerlo directamente. Hay artículos muy importantes de análisis en distitntos portales. Ojalá que nos acerquemos a ellos con interés. Es un momento para dar gracias a Dios por la Iglesia, los Obispos, por el Papa Francisco que sigue dando testimonio de que desea una Iglesia más desde Jesús, más desde el Evangelio.

Aquí el texto.  Buena lectura:

 

Discurso del Papa Francisco al concluir Sínodo sobre la Familia

Queridos: Eminencias, Beatitudes, Excelencias, hermanos y hermanas:

¡Con un corazón lleno de reconocimiento y de gratitud quiero agradecer junto a ustedes al Señor que nos ha acompañado y nos ha guiado en los días pasados, con la luz del Espíritu Santo!

Agradezco de corazón a S. E. Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, S. E. Mons. Fabio Fabene, Sub-secretario, y con ellos agradezco al Relator S. E. Card. Peter Erd? y el Secretario Especial S. E. Mons. Bruno Forte, a los tres Presidentes delegados, los escritores, los consultores, los traductores, y todos aquellos que han trabajado con verdadera fidelidad y dedicación total a la Iglesia y sin descanso: ¡gracias de corazón!

Agradezco igualmente a todos ustedes, queridos Padres Sinodales, Delegados fraternos, Auditores, Auditoras y Asesores por su participación activa y fructífera. Los llevare en mis oraciones, pidiendo al Señor los ¡recompense con la abundancia de sus dones de su gracia!

Puedo decir serenamente que –con un espíritu de colegialidad y de sinodalidad– hemos vivido verdaderamente una experiencia de “sínodo”, un recorrido solidario, un “camino juntos”.

Y siendo “un camino” –como todo camino– hubo momentos de carrera veloz, casi de querer vencer el tiempo y alcanzar rápidamente la meta; otros momentos de fatiga, casi hasta querer decir basta; otros momentos de entusiasmo y de ardor. Momentos de profundo consuelo, escuchando el testimonio de pastores verdaderos (Cf. Jn. 10 y Cann. 375, 386, 387) que llevan en el corazón sabiamente, las alegrías y las lágrimas de sus fieles.

Momentos de gracia y de consuelo, escuchando los testimonios de las familias que han participado del Sínodo y han compartido con nosotros la belleza y la alegría de su vida matrimonial. Un camino donde el más fuerte se ha sentido en el deber de ayudar al menos fuerte, donde el más experto se ha prestado a servir a los otros, también a través del debate. Y porque es un camino de hombres, también hubo momentos de desolación, de tensión y de tentación, como algunas de las siguientes:

– La tentación del endurecimiento hostil, esto es el querer cerrarse dentro de lo escrito (la letra) y no dejarse sorprender por Dios, por el Dios de las sorpresas (el espíritu); dentro de la ley, dentro de la certeza de lo que conocemos y no de lo que debemos todavía aprender y alcanzar. Es la tentación de los celosos, de los escrupulosos, de los apresurados, de los así llamados “tradicionalistas” y también de los intelectualistas.

– La tentación del “buenismo” destructivo, que en nombre de una misericordia engañosa venda las heridas sin primero curarlas y medicarlas; que trata los síntomas y no las causa ni las raíces. Es la tentación de los “buenistas”, de los temerosos y también de los así llamados “progresistas y liberalistas”.

– La tentación de transformar la piedra en pan para terminar el largo ayuno, pesado y doloroso (Cf. Lc 4, 1-4) y también de transformar el pan en piedra , y tirarla contra los pecadores, los débiles y los enfermos (Cf. Jn 8,7) de transformarla en “fardos insoportables” (Lc 10,27).

– La tentación de descender de la cruz para contentar a la gente, y no permanecer, para cumplir la voluntad del Padre; de ceder al espíritu mundano en vez de purificarlo e inclinarlo al Espíritu de Dios.

– La tentación de descuidar el “depositum fidei”, considerándose no custodios, sino propietarios y patrones, o por otra parte, la tentación de descuidar la realidad utilizando ¡una lengua minuciosa y un lenguaje pomposo para decir tantas cosas y no decir nada!

Queridos hermanos y hermanas, las tentaciones no nos deben asustar ni desconcertar, ni mucho menos desanimar, porque ningún discípulo es más grande que su maestro; por lo tanto si Jesús fue tentado –y además llamado Belcebú (Cf. Mt 12,24)– sus discípulos no deben esperarse un trato mejor.

Personalmente me hubiera preocupado mucho y entristecido sino se hubieran dado estas tensiones y estas discusiones animadas; este movimiento de los espíritus, como lo llamaba San Ignacio (EE, 6) si todos hubieran estado de acuerdo o taciturnos en una falsa y quietista paz. En cambio he visto y escuchado –con alegría y reconocimiento– discursos e intervenciones llenos de fe, de celo pastoral y doctrinal, de sabiduría, de franqueza, de coraje y parresía. Y he sentido que ha sido puesto delante de sus ojos el bien de la Iglesia, de las familias y la “suprema lex”: la “salus animarum” (Cf. Can. 1752). Y esto siempre sin poner jamás en discusión la verdad fundamental del Sacramento del Matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la procreatividad, o sea la apertura a la vida (Cf. Cann. 1055, 1056 y Gaudium et Spes, 48).

Esta es la Iglesia, la viña del Señor, la Madre fértil y la Maestra premurosa, que no tiene miedo de remangarse las manos para derramar el óleo y el vino sobre las heridas de los hombres (Cf. Lc 10,25-37); que no mira a la humanidad desde un castillo de vidrio para juzgar y clasificar a las personas. Esta es la Iglesia Una, Santa, Católica y compuesta de pecadores, necesitados de Su misericordia. Esta es la Iglesia, la verdadera esposa de Cristo, que busca ser fiel a su Esposo y su doctrina.

Es la Iglesia que no tiene miedo de comer y beber con las prostitutas y los publicanos (Cf. Lc 15). La Iglesia que tiene las puertas abiertas para recibir a los necesitados, los arrepentidos y ¡no sólo a los justos o aquellos que creen ser perfectos! La Iglesia que no se avergüenza del hermano caído y no finge no verlo, al contrario, se siente comprometida y obligada a levantarlo y a animarlo a retomar el camino y lo acompaña hacia el encuentro definitivo con su Esposo, en la Jerusalén celeste.

¡Esta es la Iglesia, nuestra Madre! Y cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no puede equivocarse: es la belleza y la fuerza del sensus fidei, de aquel sentido sobre natural de la fe, que viene dado por el Espíritu Santo para que, juntos, podamos todos entrar en el corazón del Evangelio y aprender a seguir a Jesús en nuestra vida, y esto no debe ser visto como motivo de confusión y malestar.

Tantos comentaristas han imaginado ver una Iglesia en litigio donde una parte está contra la otra, dudando hasta del Espíritu Santo, el verdadero promotor y garante de la unidad y de la armonía en la Iglesia.

El Espíritu Santo que a lo largo de la historia ha conducido siempre la barca, a través de sus ministros, también cuando el mar era contrario y agitado y los ministros infieles y pecadores.

Y, como he osado decirles al inicio, era necesario vivir todo esto con tranquilidad y paz interior también, porque el sínodo se desarrolla cum Petro et sub Petro, y la presencia del Papa es garantía para todos.

Por lo tanto, la tarea del Papa es aquella de garantizar la unidad de la Iglesia; es aquella de recordar a los fieles su deber de seguir fielmente el Evangelio de Cristo; es aquella de recordar a los pastores que su primer deber es nutrir la grey que el Señor les ha confiado y de salir a buscar –con paternidad y misericordia y sin falsos miedos– la oveja perdida.

Su tarea es la de recordar a todos que la autoridad en la Iglesia es servicio (Cf. Mc 9,33-35) como ha explicado con claridad el Papa Benedicto XVI con palabras que cito textualmente: “la Iglesia esta llamada y se empeña en ejercitar este tipo de autoridad que es servicio, y la ejercita no a título propio, sino en el nombre de Jesucristo… a través de los Pastores de la Iglesia, de hecho, Cristo apacienta a su grey: es Él que la guía, la protege, la corrige porque la ama profundamente. Pero el Señor Jesús, Pastor supremo de nuestras almas, ha querido que el Colegio Apostólico, hoy los Obispos, en comunión con el Sucesor de Pedro … participaran en este misión suya de cuidar al pueblo de Dios, de ser educadores de la fe, orientando, animando y sosteniendo a la comunidad cristiana, o como dice el Concilio,“cuidando sobre todo que cada uno de los fieles sean guiados en el Espíritu santo a vivir según el Evangelio su propia vocacióna practicar una caridad sincera y operosa y a ejercitar aquella libertad con la que Cristo nos ha librado” (Presbyterorum Ordinis, 6)… Y a través de nosotros – continúa el Papa Benedicto – es que el Señor llega a las almas, las instruyen las custodia, las guía. San Agustín en su Comentario al Evangelio de San Juan dice: “Sea por lo tanto un empeño de amor apacentar la grey del Señor” (123,5); esta es la suprema norma de conducta de los ministros de Dios, un amor incondicional, como aquel del Buen Pastor, lleno de alegría, abierto a todos, atento a los cercanos y premuroso con los lejanos (Cf. S. Agustín, Discurso 340, 1; Discurso 46,15), delicado con los más débiles, los pequeños, los simples, los pecadores, para manifestar la infinita misericordia de Dios con las confortantes de la esperanza(Cf. Id., Carta 95,1)” (Benedicto XVI Audiencia General, miércoles, 26 de mayo de 2010).

Por lo tanto la Iglesia es de Cristo –es su esposa– y todos los Obispos en comunión con el Sucesor de Pedro, tienen la tarea y el deber de custodiarla y de servirla, no como patrones sino como servidores. El Papa en este contexto no es el señor supremo sino más bien el supremo servidor – “Il servus servorum Dei”; el garante de la obediencia , de la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y al Tradición de la Iglesia poniendo de parte todo arbitrio personal, siendo también – por voluntad de Cristo mismo – “el Pastor y Doctor supremo de todos los fieles” (Can. 749) y gozando “de la potestad ordinaria que es suprema, plena, inmediata y universal de la iglesia” (Cf. Cann. 331-334).

Queridos hermanos y hermanas, ahora todavía tenemos un año para madurar con verdadero discernimiento espiritual las ideas propuestas y encontrar soluciones concretas a las tantas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar; para dar respuesta a tantos desánimos que circundan y sofocan a las familias, un año para trabajar sobre la “Relatio Synodi” que es el resumen fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en esta aula y en los círculos menores.

¡El Señor nos acompañe y nos guie en este recorrido para gloria de Su nombre con la intercesión de la Virgen María y de San José! ¡Y por favor no se olviden de rezar por mí!

 

Papa Francisco

Sábado 18 de octubre de 2014

 

 

ENGLISH

Dear MYI Friends:

Honestly, I don’t think we have any alternative. We’re having a temporary pause of our usual blogs in order to publish a remarkable document from Pope Francis. It is his concluding talk at the Third Extraordinary General Assembly of the Synod of Bishops (18 October 2014). The Synod itself was a beautiful experience – a church of dialogue and diversity, faithfulness to the gospel and openness to the new.  I’m sure many of you will have read something about the Synod, as there are many reports and articles where people express their views about this important event. It’s a time to give thanks for the church – for the bishops, and for Pope Francis himself as he tirelessly witnesses to his desire for a church closer to Jesus, closer to people, more faithful to the gospel.

Here it is, and we hope you enjoy reading it as much as we did…

Address of the Holy Father for the conclusion of the Third Extraordinary General Assembly of the Synod of Bishops (18 October 2014)

Dear Eminences, Beatitudes, Excellencies, Brothers and Sisters,

With a heart full of appreciation and gratitude I want to thank, along with you, the Lord who has accompanied and guided us in the past days, with the light of the Holy Spirit.

From the heart I thank Cardinal Lorenzo Baldisseri, Secretary General of the Synod, Bishop Fabio Fabene, under-secretary, and with them I thank the Relators, Cardinal Peter Erdo, who has worked so much in these days of family mourning, and the Special Secretary Bishop Bruno Forte, the three President delegates, the transcribers, the consultors, the translators and the unknown workers, all those who have worked with true fidelity and total dedication behind the scenes and without rest. Thank you so much from the heart.

I thank all of you as well, dear Synod fathers, Fraternal Delegates, Auditors, and Assessors, for your active and fruitful participation. I will keep you in prayer asking the Lord to reward you with the abundance of His gifts of grace!

I can happily say that – with a spirit of collegiality and of synodality – we have truly lived the experience of “Synod,” a path of solidarity, a “journey together.”

And it has been “a journey” – and like every journey there were moments of running fast, as if wanting to conquer time and reach the goal as soon as possible; other moments of fatigue, as if wanting to say “enough”; other moments of enthusiasm and ardour. There were moments of profound consolation listening to the testimony of true pastors, who wisely carry in their hearts the joys and the tears of their faithful people. Moments of consolation and grace and comfort hearing the testimonies of the families who have participated in the Synod and have shared with us the beauty and the joy of their married life. A journey where the stronger feel compelled to help the less strong, where the more experienced are led to serve others, even through confrontations. And since it is a journey of human beings, with the consolations there were also moments of desolation, of tensions and temptations, of which a few possibilities could be mentioned:

– One, a temptation to hostile inflexibility, that is, wanting to close oneself within the written word, (the letter) and not allowing oneself to be surprised by God, by the God of surprises, (the spirit); within the law, within the certitude of what we know and not of what we still need to learn and to achieve. From the time of Christ, it is the temptation of the zealous, of the scrupulous, of the solicitous and of the so-called – today – “traditionalists” and also of the intellectuals.

– The temptation to a destructive tendency to goodness [it. buonismo], that in the name of a deceptive mercy binds the wounds without first curing them and treating them; that treats the symptoms and not the causes and the roots. It is the temptation of the “do-gooders,” of the fearful, and also of the so-called “progressives and liberals.”

– The temptation to transform stones into bread to break the long, heavy, and painful fast (cf. Lk 4:1-4); and also to transform the bread into a stone and cast it against the sinners, the weak, and the sick (cf Jn 8:7), that is, to transform it into unbearable burdens (Lk 11:46).

– The temptation to come down off the Cross, to please the people, and not stay there, in order to fulfil the will of the Father; to bow down to a worldly spirit instead of purifying it and bending it to the Spirit of God.

– The temptation to neglect the “depositum fidei” [the deposit of faith], not thinking of themselves as guardians but as owners or masters [of it]; or, on the other hand, the temptation to neglect reality, making use of meticulous language and a language of smoothing to say so many things and to say nothing! They call them “byzantinisms,” I think, these things…

Dear brothers and sisters, the temptations must not frighten or disconcert us, or even discourage us, because no disciple is greater than his master; so if Jesus Himself was tempted – and even called Beelzebul (cf. Mt 12:24) – His disciples should not expect better treatment.

Personally I would be very worried and saddened if it were not for these temptations and these animated discussions; this movement of the spirits, as St Ignatius called it (Spiritual Exercises, 6), if all were in a state of agreement, or silent in a false and quietist peace. Instead, I have seen and I have heard – with joy and appreciation – speeches and interventions full of faith, of pastoral and doctrinal zeal, of wisdom, of frankness and of courage: and of parresia. And I have felt that what was set before our eyes was the good of the Church, of families, and the “supreme law,” the “good of souls” (cf. Can. 1752). And this always – we have said it here, in the Hall – without ever putting into question the fundamental truths of the Sacrament of marriage: the indissolubility, the unity, the faithfulness, the fruitfulness, that openness to life (cf. Cann. 1055, 1056; and Gaudium et spes, 48).

And this is the Church, the vineyard of the Lord, the fertile Mother and the caring Teacher, who is not afraid to roll up her sleeves to pour oil and wine on people’s wound; who doesn’t see humanity as a house of glass to judge or categorize people. This is the Church, One, Holy, Catholic, Apostolic and composed of sinners, needful of God’s mercy. This is the Church, the true bride of Christ, who seeks to be faithful to her spouse and to her doctrine. It is the Church that is not afraid to eat and drink with prostitutes and publicans. The Church that has the doors wide open to receive the needy, the penitent, and not only the just or those who believe they are perfect! The Church that is not ashamed of the fallen brother and pretends not to see him, but on the contrary feels involved and almost obliged to lift him up and to encourage him to take up the journey again and accompany him toward a definitive encounter with her Spouse, in the heavenly Jerusalem.

The is the Church, our Mother! And when the Church, in the variety of her charisms, expresses herself in communion, she cannot err: it is the beauty and the strength of the sensus fidei, of that supernatural sense of the faith which is bestowed by the Holy Spirit so that, together, we can all enter into the heart of the Gospel and learn to follow Jesus in our life. And this should never be seen as a source of confusion and discord.

Many commentators, or people who talk, have imagined that they see a disputatious Church where one part is against the other, doubting even the Holy Spirit, the true promoter and guarantor of the unity and harmony of the Church – the Holy Spirit who throughout history has always guided the barque, through her Ministers, even when the sea was rough and choppy, and the ministers unfaithful and sinners.

And, as I have dared to tell you , [as] I told you from the beginning of the Synod, it was necessary to live through all this with tranquillity, and with interior peace, so that the Synod would take place cum Petro and sub Petro(with Peter and under Peter), and the presence of the Pope is the guarantee of it all.

We will speak a little bit about the Pope, now, in relation to the Bishops [laughing]. So, the duty of the Pope is that of guaranteeing the unity of the Church; it is that of reminding the faithful of  their duty to faithfully follow the Gospel of Christ; it is that of reminding the pastors that their first duty is to nourish the flock – to nourish the flock – that the Lord has entrusted to them, and to seek to welcome – with fatherly care and mercy, and without false fears – the lost sheep. I made a mistake here. I said welcome: [rather] to go out and find them.

His duty is to remind everyone that authority in the Church is a service, as Pope Benedict XVI clearly explained, with words I cite verbatim: “The Church is called and commits herself to exercise this kind of authority which is service and exercises it not in her own name, but in the name of Jesus Christ… through the Pastors of the Church, in fact: it is he who guides, protects and corrects them, because he loves them deeply. But the Lord Jesus, the supreme Shepherd of our souls, has willed that the Apostolic College, today the Bishops, in communion with the Successor of Peter… to participate in his mission of taking care of God’s People, of educating them in the faith and of guiding, inspiring and sustaining the Christian community, or, as the Council puts it, ‘to see to it… that each member of the faithful shall be led in the Holy Spirit to the full development of his own vocation in accordance with Gospel preaching, and to sincere and active charity’ and to exercise that liberty with which Christ has set us free (cf. Presbyterorum Ordinis, 6)… and it is through us,” Pope Benedict continues, “that the Lord reaches souls, instructs, guards and guides them. St Augustine, in his Commentary on the Gospel of St John, says: ‘let it therefore be a commitment of love to feed the flock of the Lord’ (cf. 123, 5); this is the supreme rule of conduct for the ministers of God, an unconditional love, like that of the Good Shepherd, full of joy, given to all, attentive to those close to us and solicitous for those who are distant (cf. St Augustine, Discourse 340, 1; Discourse 46, 15), gentle towards the weakest, the little ones, the simple, the sinners, to manifest the infinite mercy of God with the reassuring words of hope (cf. ibid., Epistle, 95, 1).”

So, the Church is Christ’s – she is His bride – and all the bishops, in communion with the Successor of Peter, have the task and the duty of guarding her and serving her, not as masters but as servants. The Pope, in this context, is not the supreme lord but rather the supreme servant – the “servant of the servants of God”; the guarantor of the obedience and the conformity of the Church to the will of God, to the Gospel of Christ, and to the Tradition of the Church, putting aside every personal whim, despite being – by the will of Christ Himself – the “supreme Pastor and Teacher of all the faithful” (Can. 749) and despite enjoying “supreme, full, immediate, and universal ordinary power in the Church” (cf. Cann. 331-334).

Dear brothers and sisters, now we still have one year to mature, with true spiritual discernment, the proposed ideas and to find concrete solutions to so many difficulties and innumerable challenges that families must confront; to give answers to the many discouragements that surround and suffocate families.

One year to work on the “Synodal Relatio” which is the faithful and clear summary of everything that has been said and discussed in this hall and in the small groups. It is presented to the Episcopal Conferences as “lineamenta” [guidelines].

May the Lord accompany us, and guide us in this journey for the glory of His Name, with the intercession of the Blessed Virgin Mary and of Saint Joseph. And please, do not forget to pray for me! Thank you!


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Hello everyone!  Today we launch a series of videos that Daniel Fernandez has prepared of an interview with Yvan Mathieu a Marist biblical scholar. The series is called:  “5 Minutes with the Bible”. We hope you enjoy it!… and as always your comments are most welcome! The video is in English but subtitles are available in SPANISH, FRENCH, PORTUGUESE AND ITALIAN … Please go to settings at the bottom of the video to choose the language. The videos will be published every two weeks.   IMG_0020 Lee el resto de esta entrada »


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Circle and Cross

There is a long tradition of the linking the circle and the cross in the Western world, and perhaps elsewhere. In Northern Europe, pre-Christian sun-crosses such as those at Tanum in Sweden, provided the foundation for the Christian Celtic crosses still to be seen in Ireland, Great Britain, and some parts of mainland Europe such as Brittany in France.

The ancient Irish monasteries too were circular and divided by a cross. You may have heard of the Book of Kells, the illuminated eighth century book of the gospels, now housed at Trinity College in Dublin. The old monastery at Kells was designed in the shape of a circle and a cross. It was circular in shape and sub-divided into quadrants by four external Celtic crosses.

It’s very interesting that this combination, the circle and the cross, keeps appearing even in our own age. Take the great writer James Joyce. Have you ever tried to makes sense of his masterpiece, Finnegans Wake? The circle and the cross turn up regularly in the book. Its characters revolve in circles. HCE pedals around the Garden of Eden; his wife, ALP, revolves in the curve of Dublin’s River Liffey. Their sons, Shem and Shaun, circle around the globe:                                                                                                      Shaun from East to West and Shem from North to South. And when their orbits intersect, they form a cross.

In fact, the book itself, Finnegans Wake, is structured this way. It is circular in nature, the last line leading back to the first. And the sections of the book divided into quadrants, the first three corresponding to Vico’s three cycles: birth, marriage and death, and the fourth to his ricorso, as the culmination of the first three and leading to a new start.

What does this tell us about human existence? If you put together a circle and a cross and tie up the loose ends, they will form a knot, a borromean knot. This kind of a knot is best visualised as three circles linked together, not in an olympian way, but in such a way (each one going over under, over under the next) that if one circle is cut, all three fall away.

Every human subjectivity is constructed something like this. There are three dimensions to every human spirit or soul (psychology really means “talk about the soul”). There’s the Symbolic made up of language, bits and pieces of words, mainly unconscious; the Imaginary gives us an “I” and a certain sense of unity; and the Real remains outside of language, such as experiences of death, enjoyment, mysticism (as the Saints knew), for which we have no adequate words. What holds a human being together is the way we are able to knot ourselves together.

There is a lot of talk these days in spirituality circles of “untying knots” and there is much truth in what is being said. But untying the human borromean knot would be disastrous, not least for the various kinds of meaning we make in our lives. Thanks to Origen, the early Christian community was able to hold three and one together in God. Thanks to the creativity of the human mind, as we can see in Joyce, we can hold them together too.

Tom Dalzell

 

ESPAÑOL

La Cruz y el círculo

Hay una larga tradición en la que se une la cruz y el círculo en el mundo occidental, y quizás en otros lugares. En el norte de Europa, las cruces-sol precristianas como las de Tanum en Suecia, fueron la base para las Cruces Celtas cristianas que todavía pueden verse en Irlanda, Gran Bretaña, y algunas partes de Europa continental, como la Bretaña, en Francia.

Los antiguos monasterios irlandeses también eran circulares y divididos por una cruz. Es posible que hayas oído hablar del Book of Kells (El Libro de Kells), el Evangeliario ilustrado del siglo octavo, que se conserva en el Trinity College en Dublín. El antiguo monasterio de Kells fue diseñado con la forma de un círculo y una cruz. Era de forma circular subdividida en cuadrantes por cuatro cruces celtas externas.

Es muy interesante que esta combinación, la cruz y el círculo, siga apareciendo incluso en nuestra época. Por ejemplo en el gran escritor James Joyce. ¿Alguna vez has tratado de entender Finnegans Wake, su obra maestra? La cruz y el círculo aparecen con regularidad en el libro. Sus personajes giran en círculos. Humphrey (HCE) pedalea en círculos por el Jardín del Edén; Anna (ALP), su esposa,  da vueltas en la curva del río Liffey de Dublín. Sus hijos, Shem y Shaun, giran alrededor del globo: Shaun de Este a Oeste y Shem de Norte a Sur. Y cuando sus órbitas se cruzan, forman una cruz.

De hecho, el libro en sí, Finnegans Wake, está estructurado de esta manera. Es de naturaleza circular, la última línea conduce de nuevo a la primera. Y las secciones del libro están divididas en cuadrantes, los tres primeros corresponden al círculos de Vico: nacimiento, matrimonio y muerte, y el cuarto a su ricorso, como la culminación de los tres primeros y que conducen a un nuevo comienzo.

¿Qué nos dice esto acerca de la existencia humana? Si pones juntos un círculo y una cruz y atas los cabos sueltos, van a formar un nudo, un nudo borromeo. Este tipo de un nudo se ve mejor cuando se unen tres círculos entre sí, no de la forma en que están unidos los círculos olímpicos, sino de tal manera (cada uno de ellos va más bajo, más bajo el siguiente) que si se corta uno, los tres círculos caen.

Cada subjetividad humana está construida en algo como esto. Hay tres dimensiones del espíritu o el alma humana (psicología realmente significa “hablar sobre el alma”). Ahí está la simbolismo del lenguaje, los retazos de palabras, sobre todo inconscientes; lo Imaginario nos da un “yo” y un cierto sentido de unidad; y el real queda fuera del lenguaje, experiencias como la muerte, el gozo, el misticismo (como lo sabían los santos), para los que no tenemos palabras adecuadas. Lo que mantiene al ser humano unido es la manera en que somos capaces de anudarnos.

Se habla mucho en estos días en espiritualidad de “desatar nudos” en nuestros círculos y hay mucho de verdad en ello. Pero desatar el nudo borromeo de la persona sería desastroso, y no menos importante para los diferentes tipos de significado que hacemos en nuestras vidas. Gracias a Orígenes, la comunidad cristiana primitiva fue capaz de mantener junto Tres en Uno en Dios. Gracias a la creatividad de la mente humana, como podemos ver en Joyce, podemos mantenerlos juntos también.

Tom Dalzell

 

ITALIANO

Cerchio e croce

 

C’è una lunga tradizione nel mondo occidentale e forse anche altrove, che lega il cerchio e la croce. Nel Nord Europa, le croci solari pre-cristiane cosí come quelle di “Tanum” in Svezia, furono all’origine delle croci celtiche cristine che é ancora possibile vedere in Irlanda, Gran Bretagna, e alcune altre parti del continente europeo: come in Bretagna (Francia).

Anche gli antichi monasteri irlandesi erano rotondi e divisi da una croce. Potreste aver sentito parlare del “Libro di Kells”, un manoscritto miniato dei vangeli del secolo VIII che ora é custodito al “Trinity College” di Dublino. Il vecchio monastero di Kells è stato progettato a forma di cerchio con una croce. Era di forma rotonda e suddiviso in quadranti da quattro croci celtiche esterne.

E’ molto interessante che questa combinazione, di cerchio e croce, continua ad apparire anche nella nostra epoca. Prendiamo il grande scrittore James Joyce. Hai mai provato a dare una spiegazione al suo capolavoro, “Finnegans Wake”? Il cerchio e la croce compaiono regolarmente nel libro. I suoi personaggi ruotano in cerchio. Humphrey (HCE) pedala in cerchio dentro il Giardino dell’Eden. Anna (ALP), sua moglie, nella curva del fiume Liffey di Dublino si muove circolarmente. I loro figli, Shem e Shaun, ruotano  intorno al globo: Shaun da Est a Ovest e Sem da nord a sud. Quando le loro orbite si intersecano formano una croce.

In realtà lo stesso libro, Finnegans Wake, è strutturato in questo modo. E ‘circolare nella struttura, l’ultima riga riporta alla prima. Le sezioni del libro sono divise in quadranti, i primi tre corrispondono ai tre cicli di Vico: nascita, matrimonio e morte, e il quarto al suo “ricorso”, cioé il culmine dei primi tre che porta ad un nuovo inizio.

Che cosa ci dice questo riguardo all’esistenza umana? Mettendo insieme un cerchio e una croce e legando le estremità essi formeranno un nodo, un nodo Borromeo. Questo tipo di un nodo si vede meglio quando tre cerchi sono collegati tra loro, non in modo olimpionico, ma in modo tale che (ognuno passa contemporaneamente sotto e sopra al prossimo) se un cerchio è tagliato, tutti e tre si sciolgono.

Ogni soggettività umana ha costruito qualcosa di simile. Ci sono tre dimensioni in ogni spirito umano o anima (psicologia significa letteralmente “parlare dell’anima”). C’è il linguaggio simbolico fatto di frammenti di parole  prevalentemente inconscio; l’immaginario che ci dà un “io” e un certo senso di unità; e il reale che resta fuori dal linguaggio come l’esperienze della morte, il piacere e il misticismo (come sapevano i santi), per i quali non abbiamo parole adeguate. Ció che permette all’ essere umano di non frammentarsi è quanto riesce a restare legato.

C’è un gran parlare in questi giorni nei circoli spiritualità sullo “sciogliere i nodi” e  c’é molta verità in ciò che si dice. Infatti sciogliere il nodo Borromeo umano sarebbe disastroso, non da ultimo per i vari tipi di significato su cui costruiamo le nostre vite. Grazie a Origene, la comunità cristiana è stata in grado di mantenere unite in Dio tre persone in una. Cosí grazie alla creatività della mente umana, come possiamo vedere in Joyce, anche noi possiamo tenerli uniti.

Tom Dalzell

PORTUGUESE 

A cruz e o círculo

 

Há uma longa tradição que une a cruz e o círculo no mundo ocidental, e talvez em outros lugares. No norte da Europa, o cruz-sol pré-cristã como Tanum na Suécia, foi a base para as cruzes cristãs celtas que ainda podem ser vistas na Irlanda, Grã-Bretanha, e partes da Europa continental, como a Grã-Bretanha e França.

Os antigos mosteiros irlandeses também eram circulares e divididos por uma cruz. Você já deve ter ouvido falar do livro de Kells (Livro de Kells), livro ilustrado dos Evangelhos do século VIII, preservados no Trinity College, em Dublin. O antigo mosteiro de Kells foi projetado na forma de um círculo e uma cruz. Circular foi dividida em quadrantes por quatro cruzes celtas externas.

É muito interessante que esta combinação, a cruz e o círculo, ainda aparecem mesmo em nosso tempo. Por exemplo, no grande escritor James Joyce. Alguma vez você já tentou entender Finnegans Wake, sua obra-prima? A cruz e o círculo aparecem regularmente no livro. Seus personagens giram em círculos. Humphrey (HCE) pedala em círculos pelo jardim do Éden; Anna (ALP), sua esposa, dá voltas na curva do rio Liffey, em Dublin. Seus filhos, Shem e Shaun, dar voltas ao mundo: Shaun de leste a oeste e Shem de norte a sul. E quando suas órbitas se cruzam, formam uma cruz.

Na verdade, o próprio livro, Finnegans Wake, é estruturado dessa maneira. É de natureza circular, a última linha leva de volta à primeira. E as seções do livro estão divididas em quadrantes, os três primeiros correspondem aos círculos de Vico: nascimento, casamento e morte, e sua quarta recurso, como a culminação dos três primeiros e que levam a um novo começo.

O que isso nos diz sobre a existência humana? Se você juntar um círculo e uma cruz, amarrar as pontas soltas irá formar um nó, um nó Borromeu. Este tipo de nó é melhor quando três círculos são unidos, não do jeito que eles estão unidos em círculos olímpicos, mas de tal maneira que (cada um dos círculos esteja mais baixo e assim sucessivamente), se corta um, os três círculos caem.

Toda a subjetividade humana é construída sobre assim. Há três dimensões do espírito ou da alma humana (psicologia na verdade significa “falar sobre a alma”). Esse é o simbolismo da linguagem, pedaços de palavras, especialmente inconsciente; O imaginário nos dá um “eu” e um sentido de unidade; e real fica fora da linguagem, experiências como a morte, a alegria, o misticismo (como eles sabiam dos santos), para as quais não temos palavras certas. O que mantém o ser humano unido é a maneira, a capacidade que ele tem de “dar nós”.

Fala-se muito hoje em dia na espiritualidade “desatar nós” em nossos círculos e há muita verdade nisso. Mas desatar o nó Borromeu da pessoa seria desastroso, não menos importante para os diferentes tipos de significado que fazemos em nossas vidas. Graças a Orígenes, a primeira comunidade cristã que foi capaz de manter juntos Três pessoas em Um Deus. Graças à criatividade da mente humana, como podemos ver em Joyce, podemos mantê-los juntos também.

 

Tom Dalzell