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La globalización de la indiferencia (I): Cómo nos afecta la globalización.

Desde el principio de su pontificado, Papa Francisco ha insistido en que uno de los peores males de nuestra época es la indiferencia, hasta tal punto que «casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros» (Evangelii Gaudium n.54). Esto es lo que el Papa ha llamado «la globalización de la indiferencia».

Muy a menudo se cree que los procesos de globalización están sólo asociados a la dimensión económica-financiera, pero la realidad es que la globalización tiene un poder real de intervención en las sociedades que tiende a modelar según criterios económicos. Poco a poco las distintas naciones, pueblos y culturas tienden a imitar a los países más desarrollados caminando hacia una peligrosa uniformidad.

La globalización se presenta fuera de cualquier marco político y sin un marco ético claro, aumentando la brecha entre la responsabilidad que la persona cree tener y aquélla que realmente se tiene. Así, todas las motivaciones e intenciones permanecen en el ámbito subjetivo (lo que a mí me parece) y la globalización va minando las bases de la vida personal y social. El ciudadano se siente más vulnerable y tiende a cerrarse en sí mismo para tranquilizarse. Esto lleva a un aislamiento social y a la búsqueda de contactos superficiales o incluso virtuales. Zygmunt Bauman ofrece una imagen muy descriptiva de la situación actual: somos como un enjambre de abejas en el que cada individuo realiza las mismas acciones, pero sin hacer nada en común[1]. Este individualismo hace perder la empatía, la sensibilidad por el sufrimiento del otro. Esto supone una negativa a la relación con el otro.

La imposición de los valores de mercado en todos los aspectos de la vida hace que la economía termine rigiendo la vida social y política. Esto genera actitudes muy egoístas: un exagerado individualismo, un desmesurado deseo de poder y dominio y la búsqueda de la felicidad en poseer cosas. El valor supremo termina siendo la eficiencia, cayendo en un utilitarismo exacerbado que valora todo, personas incluidas, según su capacidad de producción.

La economía capitalista muy frecuentemente se centra en el progreso y en el desarrollo, pero deja fuera de sus beneficios a una gran parte de la humanidad. Esta exclusión del progreso es una de las principales causas de marginación en los países ricos y de los grandes movimientos migratorios que se producen en el mundo. La ideología utilitarista que acompaña al capitalismo liberal se olvida de que no siempre lo que es útil al individuo favorece el bien común. Así se echa en falta un espíritu de solidaridad que vaya más allá de la mera utilidad personal, buscando el bien de la comunidad.

Uno de los efectos de tener como norma la leyes del mercado es que el fin de todo, incluso de la propia vida, termina siendo material. No hay nada más fuera de aquello que se puede ver, tocar, comprar o vender. Así la persona pierde poco a poco consciencia de su dimensión espiritual, de que no todo es material, de que no todo es comerciable. La persona, influida por el individualismo y el materialismo, pierde su referencia a Dios. Como dice el Papa Francisco «la cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado» (Evangelii Gaudium n.54). La búsqueda de poder y prestigio a toda costa no dejan espacio a un ideal de servicio gratuito, a la donación altruista de uno mismo.

La situación actual ya la denunciaba Juan Pablo II en la encíclica Centesimus Annus (n. 39), cuando dijo que si la producción y el consumo de las mercancías ocupan el centro de la vida social y se convierten en el único valor de la sociedad, la causa hay que buscarla no sólo y no tanto en el sistema económico mismo, cuanto en el hecho de ignorar la dimensión ética y religiosa. Es decir, la sociedad actual ha cambiado cualquier tipo de valor religioso o ético por la idolatría del dinero.

La idolatría del dinero está generando grandes trastornos en la sociedad, por ejemplo en la familia. Los padres ya no tienen hijos porque reducen su poder adquisitivo. Y cuando los tienen, han de estar tanto tiempo trabajando, que se les hace muy difícil conciliar la vida laboral y familiar. Los niños crecen sin sus padres, llenos de actividades para aprovechar el tiempo, pero sin aprender a amar. La familia debería crear «un ambiente de vida en el cual el niño puede nacer y desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible» (Centesimus Annus n. 39). La realidad actual es bien diferente; se diría que la familia está en crisis. Y si la familia entra en crisis, la sociedad entera sufre las consecuencias.

Sin Dios, la persona como individuo se convierte en la medida de todo y en el principio de todo. Y una vez rota la relación con Dios, poco se tarda en romper la relación con los demás humanos y con la creación, cayendo en un materialismo reduccionista. La autoreferencialidad y la crisis relacional llevan a la persona a un egocentrismo que le hace incapaz de amar. Benedicto XVI dijo que «el humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano» (Caritas in Veritate, n. 78), porque el ser humano no es capaz de dar un sentido a su propia existencia por sí solo.

¿Qué tiene que decir la Iglesia ante este panorama? Lo veremos a través de algunos pasajes de la Biblia.

[1] Cfr. Z. Bauman, Homo consumens. Lo sciame inquieto dei consumatori e la miseria degli esclusi, 43.

Daniel Fernández Alcaráz, sm.

indiferencia

ENGLISH

Globalization of indifference

The globalization of indifference (I): How globalization affects us.

From the beginning of his pontificate, Pope Francis has insisted that one of the greatest evils of our time is indifference, to the point that “almost without realizing it, we become unable to hear to the cries of others” (Evangelii Gaudium n.54). This is what the Pope has called “the globalization of indifference.”

Very often we believe that the processes of globalization are only associated with the economic and financial dimensions, but the fact is globalization has a real power to intervene in societies, which it tends to shape according to economic criteria. Gradually the various nations, peoples and cultures tend to imitate the more developed countries, leading to a dangerous uniformity.

The globalization occurs outside any political framework and without a clear ethical framework, increasing the gap between the responsibility a person thinks he has, and the one which he or she really has. Thus, all motivations and intentions remain in the subjective domain (what I think) and globalization undermines the foundations of personal and social life. Citizens will feel more vulnerable and tend to withdraw in themselves to find peace. This leads to social isolation and the pursuit of superficial or even virtual contacts. Zygmunt Bauman offers a very descriptive picture of the current situation: we are like a swarm of bees in which each individual performs the same actions, but without doing anything in common. This individualism makes empathy, the sensitivity to the suffering of others, disappear. This supposes a negative relationship with the other.

The imposition of market values ​​on all aspects of life makes economics end up being the one force which governs political and social life. This generates very selfish attitudes: an exaggerate individualism, an inordinate desire for power, domination and searching for happiness in owning things. The supreme value ends up being efficiency, falling into an exacerbated utilitarianism that values ​​everything, people included, according to its capacity to produce.

The capitalist economy too often focuses on progress and development, but leaves out of its benefits a large part of mankind. This exclusion from progress is a major cause of the marginalization in the rich countries and of the great migrations that occur in the world. The utilitarian ideology that accompanies liberal capitalism forgets that what is useful to the individual person does not always favor the common good. So we are missing a spirit of solidarity that goes beyond mere personal benefit, and seeks the good of the community.

One consequence of having the market’s laws as only rule is that the end of everything, including life itself, ends up being material. There is nothing outside of what you can see, touch, buy or sell. So the person gradually loses consciousness of his spiritual dimension, forgets that not everything is material, not everything is marketable. The person influenced by individualism and materialism loses his reference to God. As Pope Francis says ” The culture of prosperity deadens, us; we are thrilled if the market offers us something new to purchase ” (Evangelii Gaudium n.54). The pursuit of power and prestige at all costs leave no space to an ideal of gratuitous service, of altruistic giving of oneself.

The current situation had already been denounced by John Paul II in his encyclical Centesimus Annus (n. 39), when he said that if the production and consumption of commodities are at the center of social life and they become the sole value of society, the cause must be sought not only in the economic system itself but in the fact of ignoring the ethical and religious dimension. That is, our society has exchanged all religious or ethical values for the idolatry of money.

The idolatry of money is causing major problems in society, for example in the family. Parents no longer have children because they reduce their purchasing power. And when they do, they have to spend so much time working; it makes it very difficult to reconcile work and family life. Children growing up without parents, full of activities to spend time, but they don’t learn to love. The family should create ” an environment in which children can be born and develop their potentialities, become aware of their dignity and prepare to face their unique and individual destiny” (Centesimus Annus, n. 39). The current reality is quite different; one could say the family is in crisis. And if the family is in crisis, the whole society suffers the consequences.

Without God, the person as an individual becomes the measure of all things and the beginning of everything. And once the relationship with God is broken, it doesn´t take long to break the relationship with other human beings and with creation, falling into a reductionist materialism. The self-referentiality and the relational crises lead the person to a selfishness that makes him unable to love. Benedict XVI said that “a humanism which excludes God is an inhuman humanism” (Caritas in Veritate, n. 78), because human beings are not able to give meaning to their own existence by themselves.

What does the Church have to say in this situation? We will see it by looking at some texts from the Bible.

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Daniel Fernández Alcaráz, sm.


xstan

Pero ¿Qué significa exacta y concretamente decir que Jesucristo está presente en las religiones no cristianas? Para los no cristianos la confesión de una universal importancia salvífica de Jesús para todos los tiempos y todos los hombres significa siempre un escándalo, dada su limitación espacial y temporal. En primer lugar, hemos de acentuar que se trata de una reflexión dogmática.

Rahner distingue entre historia profana e historia de la salvación, que divide a su vez en: historia universal de la salvación e historia especial de la salvación. Llama a ésta particular o especial porque en ella se da una interpretación particular en la que se revela el significado salvífico de toda la historia. Para él existe sólo una historia de la salvación la cual no es una selección de acontecimientos dentro del conjunto de la historia universal. Toda la historia de la humanidad es el espacio donde se decide sobre la salvación o perdición del hombre y, por ello, la historia universal de la salvación es tan extensa como la llamada profana; es decir, que no hay una zona determinada como historia de salvación de modo que pudieran pensarse otras que quedaran fuera de la historia de la gracia. La salvación afecta a la totalidad del hombre y del mundo y no sólo a un sector o a una temática particular que pudiera separarse de ella. Las religiones interpretan explícitamente la temática salvífica oculta en la historia universal, éstas son pues expresiones sociales de las vías de salvación fuera de la Iglesia en su sentido restringido.

En este sentido podemos decir que la universalidad de la obra de Cristo se centra en que ha muerto por todos; muriendo nos ha dado la vida, es decir, la vida de su resurrección. Aun los que no lo conocen están llamados a la única vocación divina, es decir, a la perfecta filiación en Cristo y por Cristo. Cristianos y no cristianos llegan a esta meta en virtud del don del Espíritu que nos asocia al único misterio pascual de Cristo, aunque sea por caminos diversos, que Dios conoce. A la meta última, que es Dios Padre, pueden acceder todos por medio de su Hijo hecho hombre por nosotros.

Podemos concluir, después de este breve recorrido del pensamiento de Rahner que, esta comunicación de Dios mismo al hombre, la cual sustenta su amor al prójimo, tiene su cumbre escatológicamente victoriosa e histórica en Jesucristo, que por ello, en forma por lo menos anónima, es amado en todo hombre. El cristianismo es pues, un mantener abierta la pregunta por el futuro absoluto, que como tal quiere entregarse en una comunicación de sí mismo. Este futuro absoluto, que se llama Dios, ha fijado en su Hijo Jesucristo, de manera irreversible, esa voluntad suya.

Dios actúa y se revela a la humanidad buscando todos los medios necesarios para dignificar al hombre. Ante dicho misterio la Iglesia no puede quedarse centrada en sí misma, ya que su misión es propiamente misionera, es decir que está llamada a anunciar la buena noticia a todos los hombres; Dios se hizo hombre y puso su morada en medio de nosotros. Aun sabiendo que el hombre es un ser abierto a Dios y que puede tener una experiencia trascendental la labor del cristiano es anunciar la salvación, tomando en cuenta las palabras de Jesús hacia sus discípulos; «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» Mt 28,19.

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“Anonymous Christians”

in The Foundations of Christian Faith by Karl Rahner 2/2

Fernando Torres sm

What exactly do we mean when we say that Jesus Christ is present in non-Christian religions? Understandably, members of other religions would find it very difficult to accept Jesus Christ as the saviour of all people, at all times. Jesus and his message have only been present in some places, and at some times. Our reflection here is a Christian reflection on this.

Rahner has a number of distinctions. Profane history is distinct from the history of salvation. The history of salvation is divided into universal and special. There is only one course of human history which we can study as “profane” – political history, social history, cultural history, and so on – and as “the history of salvation.” The special history of salvation is not the history of some special times and places, but a special interpretation of the whole of human history, understood religiously. So the whole history of the world is also universal history of salvation, and the special history of salvation is its Christian interpretation. There are no parts of human history that are outside the history of salvation. All the different periods of history, all the different aspects of human life, are all part and parcel of the history of salvation.

The centre of Christ’s work to be the saviour of all men and women of all times and places is in the paschal mystery. He died for everyone, so that they can share the life of his resurrection. Even those who do not know him are called to be associated with him in perfect sonship. Christians and non-Christians receive the gift of the Holy Spirit, in ways that are known only to God. The goal of all human life is communion with the Father of Jesus.

God himself gives himself to all human beings in what Rahner calls his self-communication. This is the source of human love of neighbour. The ultimate self-communication of God is in the person of his Son, Jesus Christ. Although it all happens “anonymously”, whenever human beings love their neighbour, Jesus himself is loved. Rahner calls God the “absolute future” of the human race, and his Son is the way to this future.

Everything that God does in the history of salvation serves the dignity of the human being. This is why the Church cannot remain centred on itself, as it has an essentially missionary identity. It is to proclaim as “good news” the fact that God became man and dwelt among us. There is more to the experience of every human being than can be known without the revelation that Christians proclaim. This proclamation is a task that Jesus left his disciples: “Go therefore and make disciples of all nations, baptising them in the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit” (Mt 28:19).


alcoholicos-anonimos

El presente escrito es una síntesis fruto de una investigación personal sobre la definición de “Cristianos Anónimos” presentada por Karl Rahner en su libro “El curso fundamental sobre la fe”, la cual fue posteriormente estudiada y profundizada por el autor mismo, así como por otros teólogos.  El punto sobre el cual reflexiono en este trabajo es la implicación que lleva consigo dicho término, es decir, ¿cuál es el papel que juega la Iglesia ante dicho argumento? Si existen ya cristianos anónimos en otras religiones y culturas qué necesidad habría de mandar misioneros a los lugares donde aún no ha sido anunciado el Evangelio? Por último ¿decir que existen cristianos anónimos no sería en cierta manera una falta de respeto a la autonomía de la persona que profesa sus propias creencias?

En un primer momento definamos qué entiende Karl Rahner por cristiano anónimo; es toda aquella persona que no se encuentra vinculada ni histórica ni concretamente con el anuncio expreso del cristianismo, y que puede, sin embargo, ser una persona justificada que vive en la gracia de Dios. Si tal es el caso no sólo posee la autocomunicación graciosa de Dios como ofrecimiento, como existencial de su vida, sino que ha acogido ya dicho ofrecimiento y posee con toda propiedad lo esencial que el cristianismo pretende comunicarle, es decir, su salvación en la gracia que objetivamente es gracia de Cristo. Puesto que la autocomunicación trascendental de Dios en cuanto a ofrecimiento a la libertad de toda persona es un existencial dado a ésta y un momento interno de esta misma autocomunicacación de Dios al mundo que en Jesucristo tiene su meta y su cumbre, se puede hablar sin vacilación, según Rahner, de “cristianos anónimos”, por más que siga en pie que sólo es cristiano, en la dimensión de la historicidad refleja de la autocomunicación de Dios. Por lo tanto, puesto que la persona es salvada en Cristo es cristiana; pero, porque aún no ha llegado a la confesión consciente y querida de la fe, es un cristiano anónimo, es decir, no puede identificarse como cristiano ante sus propios ojos ni ante la mirada de la Iglesia.

Según Rahner, pues, existe un cristianismo anónimo realmente relacionado con la concreción de la historia de la salvación y, por lo tanto, con Jesucristo, formado por todos aquellos que acogen incondicionalmente su propia existencia en obediencia al Dios de la absoluta autocomunicación. Junto a él se encuentra el cristianismo pleno que llega a sí mismo en la escucha creyente del evangelio, en la confesión de la iglesia, en el sacramento y en la explícita realización de la vida cristiana vinculada expresamente a Jesús de Nazaret. Entre ambas formas de cristianismo existen fluidas transiciones: no están sin más yuxtapuestos, sino ordenados entre sí. La tarea de uno consiste en conducir y orientar al otro. Por otra parte, también el cristiano explícito ha de captar y reconocer en su propia historia el misterio de la autocomunicación de Dios. Como afirma vigorosamente Rahner: “uno se hace cristiano para llegar a serlo” ahondando en la fe, la esperanza y el amor la personal relación con Jesucristo. Es importante señalar que dicho pensamiento ayuda al cristiano explícito a reconocer la presencia salvífica de Cristo en la humanidad, no se violenta la autonomía de las personas que aún no han aceptado a Cristo como su Salvador ya que es un discurso presentado sólo al interior de la Iglesia, el cual lo podríamos comparar con el término “las semillas del Verbo” utilizado por san Justino en el s. II para reconocer el actuar de Dios más allá de las fronteras eclesiales.

xstan

ENGLISH

“Anonymous Christians”

in The Foundations of Christian Faith by Karl Rahner 1/2

Fernando Torres sm

This post is the result of my personal research on the definition of anonymous Christians in this book. Karl Rahner himself, and many other theologians, have worked on the idea and refined it. What I am interested in is: How does the Church fit in? If there are anonymous Christians in other religions, why bother sending missionaries to countries who have not heard the gospel? Finally, doesn’t describing people as anonymous Christians show a lack of respect for people who might not want to be called Christians?

By the expression anonymous Christian Rahner means a righteous person with no connections to Christianity, who lives in the grace of God. Somehow, the person has welcomed the gracious self-communication of God. In other words, he or she has the grace of Christ. God’s self-communication is offered to each human being for their free acceptance, and this self-communication has Jesus Christ as its goal and summit. Only Christians live their experience in explicit terms that corresponds to the realities of salvation history. Basically, if we define a person who is saved by Christ as a Christian, then someone who has not reached a conscious confession of faith, is a Christian, but and “anonymous” one.

According to Rahner, such a person unconditionally accepts his or her own existence in obedience to God’s absolute self-communication. On the other hand, there is the explicit Christianity of those who become believers in listening to the gospel, confessing the faith of the Church, living a sacramental life, all at the service of an explicit personal link to Jesus of Nazareth. Between these two forms of Christianity – the believing Christian, and the anonymous Christian – there is a whole range of transitional positions, like colours on a spectrum . That shade one into another. Christians have to recognise the mystery of God in their own personal history. To become a Christian is to embark on a conscious process of deepening faith, hope and love in a personal relationship with Jesus Christ. Importantly, this awareness on the part of Christians helps them see the saving presence of Christ among all human beings. Talking like this does not make those who have not yet accepted Christ as their saviour any less autonomous and free, since it is a discourse that takes place within the Church – we don’t say to people outside the church: “You are anonymous Christians”. God’s action beyond the borders of the Church can be described in terms of the “seeds of the Word”, an expression used by St Justin in the second century to refer to the saving truths that God had scattered among the pagans. God is at work beyond the borders of the Church.


Exodo y Vocacion

El pasado 26 de abril el Papa Francisco nos envió su mensaje para la Jornada Mundial de las Vocaciones con el tema: El Éxodo, experiencia fundamental de la vocación.  Como ya el tema claramente lo sugiere habla de la necesidad de salir nosotros mismos/as, de nuestra zona de confort, sin lo cual será muy difícil discernir y responder a los llamados que Dios nos hace. La fe misma nos libra de la auto-referencialidad y nos hace tener a Jesús como referencia central de nuestra vida, al Evangelio, al Reino de Dios.  La vida cristiana es un camino hacia Dios, hacia los seres humanos; un camino que supone valentía y generosidad. Hoy en MYI te invitamos a leer el mensaje del Papa, disponible en ocho lenguas.

http://w2.vatican.va/content/francesco/it/messages/vocations/index.html

Si estás buscando tu vocación sal de ti mismo y ponte en movimiento. Si ya la encontraste… también! Este movimiento es parte esencial de la fidelidad vocacional sea cual fuere nuestra vocación específica, pues nuestra zona de confort nos persigue. Y claro que hay que disfrutarla de tiempo en tiempo… la necesitamos para tomar respiro, tranquilidad, seguridad… pero es peligroso quedarnos ahí, nos va haciendo indiferentes a los demás y al hacerlo se convierte en una amenaza a nuestra propia realización y felicidad. Por otro lado caminar, a veces es cansado y duro… pero podríamos decir que mientras más caminamos, más profundizamos en nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con Dios.  🙂 Si tienes unos minutos “échale un oido” a esta canción de Kairoi “Caminar” Nos vemos en el camino … hasta pronto! MYI

ENGLISH

Exodus and Vocation

On April 26 Pope Francis sent his message for the World Day of Prayer for Vocations with the theme: Exodus, a fundamental experience of vocation. As the theme suggests clearly,it speaks of the need to leave ourselves, our comfort zone, without which it will be very difficult to discern and respond to God’s calls to us. Faith itself frees us from thinking about ourselves all the time, and makes us have Jesus as our central reference point for life –  the Gospel, the Kingdom of God. Christian life is a path to God, as well as a way to other people, a way that requires courage and generosity.

On our Monday Blog we would like to invite you to read Pope Francis’ message. It is available in eight languages.

http://w2.vatican.va/content/francesco/it/messages/vocations/index.html

If you’re looking for your vocation, go out from yourself and get moving! If you have already found it … Do the same!! This movement out of ourselves is an essential part of fidelity to our vocation, whatever it is.  We are called to leave our comfort zone.  Of course, we all need a comfort zone to leave! Every one needs rest, tranquility, security, in their lives. But it is dangerous to stay there permanently, we become indifferent to others, and that is a threat to our own development and happiness. For example, getting out and walking is sometimes hard work and tiring, in other words out of our comfort zone … but we the more we walk, the more we deepen our relationship with ourselves, with others, and with God.


What did God when He came to know that they had disobeyed? Why did He expulse them from the Paradise? Did He do it out of fear? How will be the new life for Adam and Eve? The conclusive chapter of the story in the Garden of Eden by Yvan Mathieu. Check the video and the subtitles.

5 Minutos con la Biblia por Yvan Mathieu, sm. La Expulsión del Paraíso.

¿Qué hizo Dios cuando se enteró que habían desobedecido? ¿Por qué les expulsó del Paraíso? ¿Lo hizo por miedo? ¿Cómo será la nueva vida de Adán y Eva? El capítulo final de la historia en el Jardín del Edén por Yvan Mathieu. Mira el vídeo y los subtítulos.

5 minutos com a Bíblia por Yvan Mathieu, sm. Expulsão do Paraíso.

O que Deus fez quando soube que ele tinha desobedecido? Por que ele foi expulso do Paraíso? Será que ele teme? Qual será a nova vida de Adão e Eva? O capítulo final da história no Jardim do Éden por Yvan Mathieu. Assista ao vídeo e legendas.

5 minuti con la Bibbia da Yvan Mathieu, sm. Cacciata dal Paradiso.

Cosa ha fatto Dio quando ha saputo di aver disobbedito? Perché è stato espulso dal Paradiso? Ha paura? Quale sarà la nuova vita di Adamo ed Eva? Il capitolo finale della storia nel giardino dell’Eden da Yvan Mathieu. Guarda il video e sottotitoli.

5 minutes avec la Bible par Yvan Mathieu, sm. Expulsion du Paradis.

Qu’est-ce que Dieu a fait quand il a appris qu’il avait désobéi? Pourquoi il a été expulsé du Paradis? Craignait-il? Quelle sera la nouvelle vie d’Adam et Eve? Le dernier chapitre de l’histoire dans le jardin d’Eden par Yvan Mathieu. Regardez la vidéo et des sous-titres.
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