That your joy may be full

Introduction to the PREPARATORY DOCUMENT to the Synod “Yong People, the Faith and Vocational Discernment 

 

Today we begin our five months journey of sharing experiences, ideas and suggestions.

Each week we will reflect on a section of the document presented by someone coming from different parts of the Marist world.

Each week we will have asimple question to look at.

This week our question is:

What struck you about what John says in the video?

This is John Larsen, of the District of Asia and formator at the International Theologate in Rome.

 

If you want to read them, these are the paragraphs John is talking about.

Introduction

“These things I have spoken to you, that my joy may be in you, and that your joy may be full” (Jn 15:11). This is God’s plan for all men and women in every age, including all the young men and women of the Third Millennium, without exception.

The Church has decided to examine herself on how she can lead young people to recognize and accept the call to the fullness of life and love, and to ask young people to help her in identifying the most effective ways to announce the Good News today. By listening to young people, the Church will once again hear the Lord speaking in today’s world. As in the days of Samuel (cf. 1 Sam 3:1-21) and Jeremiah (cf. Jer 1:4-10), young people know how to discern the signs of our times, indicated by the Spirit. Listening to their aspirations, the Church can glimpse the world which lies ahead and the paths the Church is called to follow.

For each person, the vocation to love takes concrete form in everyday life through a series of choices, which find expression in the states of life (marriage, ordained ministry, consecrated life, etc.), professions, forms of social and civil commitment, lifestyle, the management of time and money, etc. Whether these choices are willfully made or simply accepted, either consciously or unconsciously, no one is excluded from making these choices. The purpose of vocational discernment is to find out how to transform them, in the light of faith, into steps towards the fullness of joy to which everyone is called.

The Church knows the basis of “the strength and beauty of young people, [namely] the ability to rejoice at the beginning of undertakings, to give oneself totally without going back, to pick oneself up and begin again in search of new conquests” (Message of Vatican II to Young People, 8 December 1965). The riches of the Church’s spiritual tradition provide many resources in guiding the formation of conscience and an authentic freedom.

 

 

Para que su alegría sea completa

Introducción al DOCUMENTO PREPARATORIO del Sínodo “Los Jóvenes, la fe y el Discernimiento Vocacional”

 

Hoy comenzamos nuestro camino de cinco meses de compartir de experiencias, ideas y propuestas.

Cada semana reflexionaremos en una parte del documento presentado por algún marista de alguna parte del mundo.

Cada semana propondremos una pregunta muy sencilla.

Iremos haciendo preguntas para nuestra reflexión, hoy es muy sencilla:

La pregunta de esta semana es:

¿Qué te llamó la atención de lo que dice John en el video?  

Aquí John Larsen, del Distrito de Asia y formador en el Teologado Internacional en Roma.

Si quieres leer los párrafos a los que John se refiere, aquí los tienes.

Introducción

«Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea perfecto» (Jn 15,11): este es el proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todos los tiempos y, por tanto, también para todos los jóvenes y las jóvenes del tercer milenio, sin excepción.

La Iglesia ha decidido interrogarse sobre cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud, y también pedir a los mismos jóvenes que la ayuden a identificar las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia. A través de los jóvenes, la Iglesia podrá percibir la voz del Señor que resuena también hoy. Como en otro tiempo Samuel (cfr. 1Sam 3,1-21) y Jeremías (cfr. Jer 1,4-10), hay jóvenes que saben distinguir los signos de nuestro tiempo que el Espíritu señala. Escuchando sus aspiraciones podemos entrever el mundo del mañana que se aproxima y las vías que la Iglesia está llamada a recorrer.

La vocación al amor asume para cada uno una forma concreta en la vida cotidiana a través de una serie de opciones que articulan estado de vida, profesión, modalidad de compromiso social y político, estilo de vida, gestión del tiempo y del dinero, etc. Asumidas o padecidas, conscientes o inconscientes, se trata de elecciones de las que nadie puede eximirse. El propósito del discernimiento vocacional es descubrir cómo transformarlas, a la luz de la fe, en pasos hacia la plenitud de la alegría a la que todos estamos llamados.

La Iglesia es consciente de poseer «lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas» (Mensaje del Concilio Vaticano II a los jóvenes, 8 de diciembre de 1965); las riquezas de su tradición espiritual ofrecen muchos instrumentos con los que acompañar la maduración de la conciencia y de una auténtica libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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