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Antonio Machado tiene unos versos preciosos sobre el Sueño de Dios. Los versos van y vienen cargados de vida y mensaje:

“ayer soñé que veía a Dios

y que a Dios hablaba,

y soñé que Dios me oía”

… y termina diciendo:

“soñé ¡bendita ilusión!,

que era Dios lo que tenía,

dentro de mi corazón”.

Los sueños tienen un valor biológico, psicológico, poético y religioso muy importante. La Biblia en distintos momentos nos muestra que Dios habla también a través de los sueños. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis tenemos ese tipo de escenas, muchas veces en clave de revelación de la voluntad de Dios, de vocación.

Psicológicamente los sueños revelan lo que busca salir, lo que tenemos más profundo y que encuentra en este mecanismo simbólico caminos de salida y sanación.  No quiero decir, ni identificar a la ligera que cómo tal los sueños sean sin más revelación de Dios. Pero sin duda, si que podemos decir con san Ignacio que nuestro más profundo querer, cuando está libre de ataduras no sanas, puede identificarse con lo que Dios está queriendo para nosotros, en nosotros.

En este sentido no solo soñamos mientras dormimos, sino sobre todo soñamos cuando estamos despiertos. Hemos oído la frase: “Para soñar… abre bien los ojos”. Solo quién tiene muy abiertos los ojos y los oídos puede soñar.

En el evangelio de Lucas que escuchamos ayer contemplábamos a Jesús, que lleno del Espíritu tiene muy abiertos los ojos y los oídos. Eso le permite soñar lo que Dios, su Padre, ha soñado para el mundo entero. Supo ver y sentir el dolor de su pueblo, supo soñarlo, orarlo, supo leerlo en la Escritura, supo proclamarlo y vivirlo…. supo sufrirlo y supo dar su vida por ese sueño.

¿Qué quiere Dios de mí? ¿de ti?  Discernirlo quizá sea más fácil de lo que parece. Abramos bien los ojos. Más, más… hasta que podamos ver los sentimientos de las personas, sobretodo sus angustias, sufrimientos, dolores y esperanzas… y ahí, exactamente ahí, nos encontraremos soñando el sueño de Dios, dentro de nuestro corazón.

¿Qué sueñas?  ¿Alguna vez has sentido que sueñas los sueños de Dios?

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Open your eyes… and dream”

Antonio Machado has beautiful poem about God’s Dream. The lines are  full of meaning:

Yesterday I dreamed I saw God

and God spoke to me,

and I dreamed God heard me “

… and the poem ends:

“I dreamed, blessed illusion!,

It was God, whom I had

within my heart. “

Dreams have a biological, psychological, religious and poetic importance. The Bible shows us, at different times, that God can speak through our dreams. From Genesis to Revelation we have stories of dreams, and often they are very important moments when God reveals himself and sometimes calls people.

Psychologically, dreams can reveal what we’re looking for, what is going on in the depths of our soul where symbolic dream language can be a means of healing. Of course I’m not saying that God works regularly in this way, still less that he usually does so, or that we can easily read God’s will in our dreams. But I think we can say, with St Ignatius Loyola, that our deepest wholesome desires can be a means to discovering what God wants for us.

We don’t only dream during sleep, but especially we dream when we’re awake. We’ve heard the phrase: “To dream … you must open your eyes”. Only those who have eyes and ears open can really dream.

In Luke’s Gospel we heard yesterday, we watched Jesus, full of the Spirit, a person with eyes and ears wide open. God’s dream is expressed to in him. God the Father dreams beautiful things and blessings for the whole world. Jesus could see and feel the pain of his people. He dreamed of a different life for them, he  prayed his dream, the dream of the Father he saw in the words of Scripture.  He proclaimed this dream and he lived it out –  he suffered and was able to give his life for this dream.

What does God want from us?  From you?  Discernment is easier than we sometimes think. Let us open our eyes. More, more … until we can see the feelings of the people, especially those in trouble – their suffering, sorrows and their hopes  … and there, right there, we will dream the dream of God within our hearts.

What do you dream about? Have you ever felt that you dream God’s dream?

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